La historia empezó con una elección. En 2004, cuando España se ilusionaba con convocarlo, la AFA organizó un amistoso de la Sub-20 ante Paraguay para que Lionel Messi se pusiera cuanto antes la celeste y blanca. Tenía 17 años y vivía en Barcelona, adonde su padre, Jorge, lo había llevado a los 13. Eligió la Argentina sin dudar. Fue el primer paso de una historia de 21 años.
Su debut con la mayor fue insólito. El 17 de agosto de 2005, en Budapest, entró ante Hungría y fue expulsado casi enseguida por un manotazo. Salió llorando. Un año después, en el Mundial de Alemania, con la camiseta "19", le marcó a Serbia y Montenegro y se convirtió en el argentino más joven en convertir en una Copa del Mundo.
En 2008, el Barcelona no quería cederlo para los Juegos Olímpicos de Beijing. Pep Guardiola, recién llegado como entrenador, le dio permiso y Messi volvió con el oro: en la final habilitó a Ángel Di María para el 1-0 ante Nigeria. En marzo de 2009 estrenó la "10" de la mayor, en el Monumental, con Maradona como técnico. Nunca más se la sacó.
Caerse, levantarse y volver a intentarlo: la lección que nos deja Messi, el "10" que nunca se rindióLa cinta también tiene su historia. Alejandro Sabella lo nombró capitán en agosto de 2011 y su primer partido con el brazalete fue en Calcuta, en la India, ante Venezuela. Tenía 24 años. Cinco años después, tras perder la final de la Copa América Centenario, anunció que dejaba la Selección. El país se movilizó para pedirle que siguiera y en agosto volvió.
Qatar dejó escenas para siempre. Tras los cuartos ante Países Bajos, en plena entrevista, le soltó a un rival el famoso “¿Qué mirás, bobo? Andá pa' allá”. En la final levantó la Copa con el bisht, la túnica negra que le colocó el emir de Qatar. En 2023 jugó la despedida de Juan Román Riquelme, con quien comparte cumpleaños: el 24 de junio.
Messi fue nuestro calendario: dos décadas de goles, finales y lágrimas que también cuentan nuestra propia historiaLa última curiosidad
Su adiós también tiene detalles particulares. El rival, Benín, nunca había enfrentado a la Argentina, y uno de sus defensores lo definió así: “Messi, eres el Dios”. Usará una camiseta especial con el Sol de Mayo y laureles alrededor del "10". Su carta de retiro, publicada el 31 de agosto, la había escrito dos días después de perder la final del Mundial.